De cine. Cinco películas de amor o algo parecido a ello.

¿Se siente solx y desesperadx? ¿Le preocupa que mañana es 14 de febrero y en su ciudad no reparte enviaflores.com para auto regalarse flores? ¿Tiene llena la nevera de helado y chocolate? Pare de sufrir y mejor pásele a leer las recomendaciones de películas para la fecha. Y si no ha visto alguna entonces... Ya tiene plan para mañana.


Cinco películas de amor o algo parecido a ello.

Justo en el día de la desesperación, trece de febrero, llamado así por la actitud que ocasiona en algunos el inminente día del amor y las cosas que hacen para no estar solos. 

Como saben, soy una persona anti día del amor. Creo firmemente en el amor, pero no el amor romántico que nos han vendido desde tiempos sin memoria y menos que se deba celebrar en cierto día. Sin embargo, me permitiré un devaneo al escribir de cinco películas de corte comercial (para poderles encontrar) qué según yo, muestran lo que es el amor... ciertos tipos de amor. 

Asumo que la mayoría ha visto estas películas, pues todas han sido estrenadas y reestrenadas, sin embargo, todas están disponibles en plataformas. La siguiente lista, puede contener citas, referencias e ideas que podrían ser Spoiler.

Aclaración pertinente. Ninguna incluye a John “papasito” Cusack o algún otro galán hollywoodense. Espero les guste la selección.


Garden State. Estado jardín.

Amor que ilumina.

Probablemente esta sea la menos vista de la lista. Protagonizada por Zach Braff y Natalie Portman, narra la historia de un chico que regresa a casa (Jersey, de ahí el título) después de mucho tiempo. Volver le permite ver su vida en perspectiva, en relación a la de los amigos de su lugar de origen. Con una dependencia a los antidepresivos y una vida vacía, se descubre capaz de amar y sentir, a raíz de su encuentro con una chica en un consultorio médico. Las cosas que me encantan de esta película, además de su banda sonora de tipo indie que sirve de marco para la historia, es el tratamiento con la dosis adecuada de drama. Cuando se filman enfermedades psiquiátricas, medicinas y depresión, se cae en el exceso al satanizar el uso de medicamentos, cuando la realidad es distinta. A veces se requiere usar antidepresivos para ayudar al cuerpo a estar en orden cuando no produce una sustancia, algunas veces aletargan, otras despiertan, a veces se usan de manera temporal y hacen mucho bien, son sólo un empujoncito para no renunciar a vivir. En nuestro país, muchas personas padecen males neurológicos o psiquiátricos sin saberlo, algunos nacen con ello, muchos otros tendrán algún accidente que lo ocasione y en otros lo desencadenará una situación emocional. Esta película, con una historia por momentos simple (no es queja), muestra como muchas veces las personas normales no lo son tanto, que las personas con problemas a fuerza de dolor aprenden a amar la vida y como a veces los encuentros nos llevan a ver la vida con optimismo y arriesgarse con ayuda, o no, de medicamentos.

Canción favorita de la película: Let go de Frou Frou.


Stranger than fiction – Más extraño que la ficción.

Amor y empatía.

En la misma dinámica de Garden State, el protagonista Harold Crick, no sabe que su vida es rutinaria (Como la de muchas personas) hasta que empieza a escuchar en su cabeza la narración de lo que hace de ordinario. Entonces descubre que la voz en su cabeza tiene razón. Bueno y la voz que escucha es la de la gran Emma Thompson, que personifica magistralmente a una escritora con bloqueo mental, para mí es una especie de Bob Dylan con cigarrillo y acento inglés. Will Ferrell, aquí tan alejado del tipo de películas que comúnmente hace, nos regala un retrato de alguien ensimismado, alienado por el trabajo y la vida diaria. Vemos evolucionar al personaje a un encuentro consigo mismo, pasa de ser un burócrata sujeto a horario a descubrir que frente a sí tiene personas. Conozco quienes limitan sus relaciones a la agenda, para ellos no importa el otro aunque afirmen que sí, el ego inflado les hace creer que su vida es prioridad y un día se descubren solos, muy solos, pero no como los amorosos, sino, como los que nunca han sabido amar y acusan al resto de las personas del abandono, sin notar que abandonaron primero. El guion sin duda es una delicia, los recursos literarios y visuales te van envolviendo, hasta que deseas un buen fin para Harold Crick y todos los Harold que habitan el mundo. Destaco hacia el final de la historia el sentido de entrega a un destino inamovible… por puro amor. Personalmente, esta película ocupa un lugar especial para mí, ella y yo tenemos una historia paralela que por supuesto me reservo, pero que me enseñó que siempre la vida es más extraña que la ficción.

Canción favorita de la película: Whole wide world de Wreckless Eric


Eternal sunshine of the spotless mind – Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.

Amor a pesar del amor.

Continuando con la saga de actores que no creías actuaban, aparece Jim Carrey acompañado de la siempre fabulosa Kate Winstlet, quienes nos regalan un hermoso relato. Me encanta de esta película, aparte de las actuaciones y el guion, la forma en que recrean escenas que se suceden en los diferentes tiempos de la historia. Que toda la vida, los cuentos nos mostraron que los enamorados vivieron felices para siempre y comieron perdices o comieron perdices para siempre, algo así. Pero que la vida en pareja es compleja, lo que comienza como un detalle encantador, termina siendo con el paso del tiempo un defecto. Joel decide que quiere olvidar a Clementine. Kate encarna a una mujer que trastoca la vida del buen Joel, con una intensidad tal, que saca lo peor de él. El mundo enseña que una mujer debe ser amorosa, tierna y sumisa, pero cuando alguien encuentra a una mujer fuerte, apasionada y combativa no sabe qué hacer con ella, así sucede aquí. Pero ¿Qué pasa cuando aún contra la ciencia, no puedes olvidar y descubres que esas cosas que tanta frustración y enfado provocaron son precisamente detalles que hacen a una relación única? Algunos deciden morder el corazón y jamás volver la vista a atrás, otros van coleccionando tactos… Yo me quedo con el final de la película y la letra de la canción de Beck.

Canción favorita de la película: Everybody’s Gotta Learn Sometimes de Beck.



Le nom des gens – Los nombres del amor.

Amor en libertad.

A propósito de mujeres combativas, esta película francesa cuya traducción literal es los nombres de las personas, es una comedia, del estilo en que las comedias francesas suelen ser. El chiste se cuenta solo. 
Esta película aborda temas como la migración, el mundo globalizado, la guerra, del nombre común al nombre extranjero, identidad, las cosas que callamos y que nos hacen lo que somos y las batallas que asumimos. Baya Benmahmoud, activista de todas las causas y espíritu libre y Arthur Martin, formal, serio, con todo bajo control; parecen no tener nada en común, salvo la coincidencia geográfica; pero esta coincidencia les hace encontrarse y descubrirse en el otro. Historia que te hace reír a ratos y por momentos te estruja el corazón. A mí me encanta esta versión de amor, donde dos personas pueden ser libres, donde se acepta al otro tal como es, quizás porque es imposible cambiarle, quizás porque intentar cambiar a alguien siempre es un error. Detalle a saber, la historia está basada en la relación de Baya Kasmi y Michel Leclerc, guionista y director de la película.

Canción favorita de la película: De Béni saf a Salonique



La délicatesse – La delicadeza.

Amor después del amor.

Basada en el libro de David Foenkinos, nos regala un relato muy intenso con la actuación de Audrey Tatou y François Damiens acompañados de las canciones de Émilie Simon, parte importante de la historia. ¿Qué sucede cuándo encuentras el amor y lo pierdes? Pasar de los proyectos e ilusiones a la pérdida y el duelo. En la película es la muerte la que los separa, en la vida real puede ser por otras razones: Egoísmo, trabajo, perspectivas de futuro distintas ¡Pavadas del destino abundan! Y de repente hay que recomenzar sin saber cómo o por dónde. De ahí viene el título: La delicadeza. Se requiere la sutileza de un detalle, de saber escuchar, de encontrar y dar razones que den al otro el valor suficiente de intentarlo de nuevo. Le dije alguna vez a alguien que eventualmente el corazón sana y poco a poco todo va quedando atrás, pero siempre se requiere delicadeza. Como escribí, la música de Émilie Simon es parte de la historia, pues su disco Franky Knight, acompaña la película. Ella escribe las canciones y sirve como catarsis para cerrar el ciclo con quien fue su pareja François Chevallier y que murió en dos mil nueve por la AH1N1, un año antes de la película. La música con sonidos que parecen salidos de una caja musical y letras tan sinceras y hermosas que conmueven en cada escena. Y entonces un libro, una película, una canción se mezclan y nos muestran que nada permanece, todo cambia… y no queda más que transmutar.

Canción favorita de la película: Mon chevalier de Émilie Simon.

Popular Posts