La ocasión y la situación hacen al ladrón.

En una visita a la caótica ciudad de Tuxtla Gutiérrez, surgió esto. En la ciudad capital del estado de Chiapas, se comenzaron obras para mejorar la vialidad o el sistema de drenaje. Bajo el lema de obras son amores, cerraron el paso y abrieron el pavimento en las principales calles de la ciudad, teniendo como consecuencia el trágico e insufrible caos en el transito vehicular. Los taxistas cobran de por si bastante elevado, pero por esta dificultad para trasladarse, en razón de la ubicación y la persona, le aumentan aún mas.

El modus operandi es el siguiente: comienzan diciendo que el destino está muy lejos, que es complicado llegar,  la gasolina ha subido mucho y culminan cuando al momento de pagar, te cobran su tarifa muy por arriba  de lo debido.

En uno de esos recorridos obligatorios, después de una comisión oficial  (de otro modo no voy a Tuxtla) comenzó el señor taxista a quejarse del tráfico y entonces mi cabecita empezó a divagar en torno a un dicho famoso y un cuento (leído en mi infancia) con ese nombre “La ocasión hace al ladrón”.

Esta historia habla de un señor muy honrado que se dedicaba a auditar y recaudar impuestos, era consabida su honradez y valor moral, era incorruptible. Sin embargo, este señor pasaba por una situación complicada, una hija enferma, pocos recursos para poderle atender. Recientemente le habían asignado a un aprendiz para acompañarle. Así, hubo de llegar donde un señor muy rico y corrupto a auditarle, éste hombre, conocedor de las debilidades humanas le puso el arca llena, haciendo hincapié, en que nadie notaría si faltaba dinero, esperando que el protagonista cayera, como muchos otros lo habían hecho antes. De modo que nuestro personaje, entra en un monólogo doloroso entre su necesidad y la ocasión de faltar a su conducta honrada y juicio honesto. La lucha entre el bien y el mal. Cuando estaba a punto de caer en la tentación de tomar dinero, su aprendiz, que era en realidad un ángel encubierto, le ayuda a no dejar de ser un hombre de bien y a entender que Dios siempre provee y cuida de quienes se amparan en El.

Entonces, divagando entre el cuento y la realidad, me preguntaba ¿Son realmente las crisis (económicas y de otros tipos) tiempos de oportunidades? ¿Somos corruptos por naturaleza y esperamos la ocasión de robar a otros, mentir y lastimarles? ¿Podemos hacer la diferencia en este mundo caótico, siendo diferentes, honrados y honestos?

Mientras mi taxista, doliente me explicaba lo largo del trayecto, lo caro de la gasolina y yo esperaba me cobrara el doble, llegamos a nuestro destino; muy amable el señor taxista me cobró lo justo, ante una incrédula y sorprendida Eve. Y entonces obtuve mi respuesta: Si, las crisis son tiempos de oportunidades, de sacar lo mejor de nosotros. La vida muchas veces es complicada y nada linda la realidad, ante esto, somos nosotros quienes habremos de tomar la decisión, hacer de este un mundo mejor o formar parte de quienes pisotean a los demás.

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