De cine. La la land / Animales nocturnos
Hace unos días, un amigo escribía por ahí, que no importaba si una película era un asco para la crítica o la ovacionaba, al final quien decide es la audiencia, al elegir gastar su dinero en determinada película. Y querámoslo o no, tiene mucho de cierto, al fin y al cabo esto es un negocio del que la mayoría somos consumidores, porque sólo conozco unas cuantas personas que su trabajo es ver cine, con todo lo que eso implica.
Recientemente vi un par, Animales nocturnos y La la land. Comenzaré por esta última.
Primer obstáculo que me planteó La la land, es su director. El buen Damien Chazelle, más conocido por su película premiada Whiplash. Esa película, donde narra una historia de un baterista que quiere ser perfecto a base de practicar hasta sangrar. Con sólo esa premisa para mí, fue suficiente argumento para no verla ni en televisión. Prejuiciosa soy y mucho. Con ese antecedente, me debatía si ver La la land. Acierto para la mercadotecnia, que logró apelar a mi curiosidad. Que hay que decirlo, han vendido muy bien la película, sumen las nominaciones y premios. Aunque sea Chazelle.
Otro obstáculo que tiene es que se le anuncia como un musical y son pocos los que se atreven a ver este tipo de películas, porque o se concentran en la historia o en las canciones. Llamémosle de otra forma: Historia con música. Porque cuando pienso en musicales, me remito a Broadway donde los temas son interpretados por cantantes con una capacidad vocal memorable. Y ya lo dijo Emma Stone, que ella no es cantante y estamos de acuerdo. Las canciones de esta película son temitas básicos, lindos, con reminiscencias y tonos de otro tiempo, que encajan perfectamente con la personalidad de los protagonistas. Salvo John Legend que sí es cantante, aunque no entendí muy bien su parte, que más bien es el monstruo recurrente de Chazelle y su idea de jazz.
También dijo el director, que es un tributo a los clásicos y se nota mucho. Aunque para ser sincera, hubo más de una vez en que el uso de planos medios, muy utilizados en este tipo de películas, me provocaba que quisiera ver un plano amplio. Porque si algo tiene son colores y contrastes que antoja tener una visión completa, ese es un acierto de la película. Y por supuesto que mis respetos para los camarógrafos, que logran secuencias largas sin que se mueva la toma ¡Y con lo que pesan los equipos! Mi admiración para ellos y sus espaldas y columnas cansadas.
En cuestión de vestuario, es muy marcada la paleta de colores para definir a los personajes, sin embargo, me quedó debiendo un vestido icónico. Pienso en Audrey Hepburn, luciendo un Givenchy o Ginger Rogers, en su hermoso vestido de Top hat. Algo de glamour de ese estilo le hubiera venido bien.
Por otra parte, hubo un momento en que creí que saldría con diabetes de la función, porque suelta azúcar por doquier. Después de un tiempo se venden películas con versión extendida, bueno, aquí yo quiero una versión recortada, que menos es más y una hipérbole rompe con una escena que ya de por sí era mágica. Cuando la vean sabrán cual es. .
Creo es una buena historia, con un final interesante, que por supuesto no contaré para no spoilear a quienes no la han visto. En la entrega de premios SAG, Emma Stone dijo en su discurso: “Soy una actriz, recibiendo un premio que es un actor, por interpretar a una actriz”. Suena sencillo representarse, algo un poco autobiográfico, pero es de reconocer que realiza una buena interpretación. En un mundo de actores llenos de cirugías, botox e inexpresiones, es lindo ver que alguien actúa con todos sus músculos faciales.
De vuelta a la historia. La la land retrata, ese mundo que casi nadie conoce y nos da alfombras rojas y estrenos con reflectores. Tal vez de ahí el interés de verla, nos sobra realidad. Quienes hemos hecho alguna audición, hablo por experiencia propia (aunque no en cine) puedo decir que quien te evalúa te hace sentir especial, cuando te selecciona, cuando obtienes una buena nota o te hace sentir el ser más miserable cuando te rechazan o te critican sin consideración alguna. Se muestra ese halo de superioridad que se dan los sinodales o jurados, que provoca querer incendiarlos cuando te ignoran y se concentran en una bobada. Y hay que ser muy valiente para lidiar con el rechazo y el fracaso. Hasta aquí La la land.
La otra película Animales Nocturnos, a diferencia de Chazelle, es su director. El saber que dirige Tom Ford por lo menos a mí, me movió a verla. Su película anterior, Un hombre soltero, me parece muy interesante y con un sentido estético que algunos han demeritado por la carrera exitosa de Ford en la moda.
Animales nocturnos, un par de historias bien contadas y el detalle que me resulta divertido y fascinante: El parecido de Amy Adams e Isla Fisher. Tom Ford juega muy bien con el hecho que parecen hermanas gemelas, por lo que al ir y venir de la historia real y la ficticia, se confunden los personajes y los espectadores. El uso de las sombras y del color te sitúa perfectamente. La diferencia entre ambas actrices es el color de ojos y en la fotografía resaltan de manera especial. Obviamente, está rodeada de arte y moda por donde la veas.
La (s) historia (s) de Animales nocturnos te mantiene en suspenso, desde una historia con violencia explícita y física otra con violencia más sutil… pero violencia al fin. Insomnio, oscuridad y ansiedad, aunque sus escenas más fuertes tienen mucha luz. Un poco de pensamiento macbethiano, donde lo hermoso es horrible y lo horrible hermoso. Con ese vaivén va precipitándose a cierto final, un poco predecible pero que me encantó. Siempre he dicho que la venganza de quien escribe viene de sus letras, de ahí que algo de lo que escribo sea un tanto subjetivo (desde mi visión obtusa) como para darlo a conocer. Historias de escritores.
Sin embargo, estas películas tan aparentemente diferentes entre sí, creo tienen puntos de convergencia. Véanlas para descubrir a que me refiero.
Hace unos meses, escuché a un amigo decir (palabras más, palabras menos, luego les paso el link donde está) que Hollywood realiza películas para ser olvidadas, porque debes olvidar que viste una buena película para que a la siguiente semana vayas al estreno de otra y así sucesivamente. Creo que esto es muy cierto, como lo que señalaba al inicio. Son productos que consumimos. Todos se preguntan si La la land será un nuevo clásico y la respuesta es no. Independientemente de los premios que gane o si logre un Oscar.
Estas dos películas que hablan de relaciones, nuestros conceptos de amor, la vida diaria y ambiciones… me dejan una pregunta revoloteando en mi cabeza: En estos tiempos posmodernos, neoliberales, capitalistas, donde se antoja un poco de nostalgia para enfrentar las arideces de la vida diaria y todo tiene tendencia a desaparecer de la memoria ¿Tendremos la valentía necesaria para soñar, vivir coherentemente y amar? La respuesta cada quien la ofrezca.