Privilegio, racismo y Super Bowl.
La vida, en algunas partes, se detiene una vez al año en torno a un
evento deportivo llamado Super Bowl. En ese día, a la gente se le puede clasificar por
grupos: Están quienes pretenden saber y dar una cátedra del deporte aunque solo
se suban al tren (ya saben cual) ese día, están los que pretenden ser demasiado intelectuales
para este evento tan mundano, están los despistados que saben que existe pero
no ubican nada más, están quienes solo esperan el show del medio
tiempo para ver la sorpresa musical o de otro tipo (gracias Janet Jackson) y por último, están quienes viven y respiran NFL. Lo cierto es que no pasa desapercibido, aún para
los más despistados.
Después del gran juego, todos hacen una cobertura mediática de lo relevante del juego, el show, los campeones, el Vince Lombardi.
Hoy, todos hablan del show del medio tiempo, de Eminem
arrodillándose después de cantar.
Poner la rodilla doblada en el piso mientras sonaba el himno, fue la
protesta que inició Colin Kaepernick, jugador de San Francisco, ante los
abusos policiales contra personas afroamericanas. El hacerlo se convirtió en
una afrenta para los valores americanos, desde el deporte número uno en el país.
Hoy todos los medios alaban que Eminem desafiara a la NFL al arrodillarse. Su gesto (poderoso sí, por el contexto) significa otra cosa cuando se expresa en el show del medio tiempo, por un hombre blanco privilegiado.
Es importante abrir la discusión acerca de como nuestra vida, la vida de otras, es afectada con base en los privilegios en torno a la raza y clase. Y cómo las personas blancas extraen conocimiento y vivencias de las demás, para ganar prestigio e ingresos económicos.
Es que el asunto es muy fácil: A las personas blancas y sus privilegios de clase (heredados) se les permite hacer desde escritos, publicaciones, poner la rodilla en tierra, etc. sin ninguna consecuencia, mientras que a las personas racializadas o sin privilegios, a las que les atraviesan las violencias la piel, expresarse, denunciar es arriesgarlo todo, incluso la vida.
